viernes, 25 de diciembre de 2009

Gripa feroz

Desde hace unos días tenía ganas de escribir algo, lo que fuera, sin embargo las palabras, las expresiones no lograban salir, tenían miedo de ser pronunciadas y al final no lograba escribir nada.
Hoy las cosas cambian, también mi estado de ánimo y de pronto, en menos de dos días he sido fiel testigo de mis cambios repentinos de humor ¿cómo llegué a esto?
Descubrí que no todo es lo que parece y que no todo está perdido, de pronto me llené de esperanza, sí querido lector, aunque sabe usté que yo si peco es de pesimista, hoy, por fin puedo decir que ando contenta...lo bueno es saber que después de todo, después de nada uno puede pasar de un estado de ánimo a otro sin previo aviso, sin nada, sin un "ahí te voy" y eso, querido lector, es lo que hace que uno se sorprenda y se ría y goce de esto que se llama vida...Hasta la tremenda gripa de la que soy presa me da risa, cosquillas me hace.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Parque vía

Frente a un mundo que se nos cae, frente a una sociedad, una familia, un amigo que está y no está fui al cine a ver la película Parque vía, debo confesarlo, me dio miedo.
Es claro que no se trata de una película de terror, sin embargo, ¿qué es lo que más miedo nos puede dar sino que nos presenten la realidad misma? sí, me dio miedo verme reflejada y también, ver reflejada a la gente que quiero en un mismo personaje.
La soledad, la rutina, el no querer hacer otras cosas aah, todo esos temas que pueden llegar a ponerme la piel chinita, están reflejados en la película de manera exepcional.
La historia es sobre un señor que toda su vida se ha dedicado a cuidar una casa, cuando ésta es vendida su vida pierde todo sentido; ya no tiene otra cosa que hacer, ni tampoco quiere hacer algo nuevo pues vive en su rutina, no quiere, ni le interesa romper círculos, no encuentra nada fascinante, ni excitante...todo es lo mismo.
Al ver la peli, recordé inevitablemente a mis abuelos y su aburrida rutina de siempre, todos los años de ella dedicados exclusivamente a cuidar de él, que más que esposo parace hijo, y los años de él...¡qué horror! ¿no les da miedo terminar con una vida como esa? A mi, de sólo pensarlo, me dan ganas de meterme en todo lo que se pueda y brincar y siempre hacer algo distinto.
Bueno, una recomendación para aquellos que necesitan una sacudida de esa rutina, para aquellos que gustan del buen cine mexicano, aunque, les advierto, es lentona al final hace que uno se sobresalte y sí, definitivamente lo deja pensando.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Porque sabes que te quiero

Lo conocí hace más de 12 años, y apartir de ahí la historia va para adelante, sólo que hoy es un día especia, sólo que sus palabras aún resuenan en mi cabeza y sé que van cargadas de una verdad sincera, absoluta que sólo podría decirme alguien que de verdad me quiere, por eso y por otras tantas cosas, hoy decidí dedicarle un post.
Te quiero a horrores amiguito, te agradezco las chilladeras, las risas, las cervezas, los lagrimones, los regaños, los enojos; te agradezco, el seguir aquí porque ambos sabemos que muchos se van y no regresan; te agradezco la constancia, el amor, el cariño; las esperas, la ayuda, las salidas; las fiestas, las horas interminables (sobre todo mías) de pláticas sin sentido; te agradezco el oirme, el estar, el acompañarme, el apoyarme, el ayudarme hasta a vomitar jajaja; en conclusión, podría decirte que te agradezco el que estés aquí y que aún festejemos juntos...te adoro mucho, carnalito.

¡Feliz cumpleaños!

domingo, 8 de noviembre de 2009

Palabras y más palabras

Dicen que las palabras se van en el instante en que a alguien se le ocurre decirlas, la pregunta es ¿cómo es que las palabras dejan de tener algún peso y se vuelven ligeras, ligeras como una pluma?
Las palabras dejan de ser pesadas cuando a lo largo de mucho tiempo se han repetido una y otra vez sin ningún sentido, cuando nos hemos encargado de quitarles el significado y sólo las hemos repetido como una constante, como algo cotidiano y poco genuino...es así como la palabras se vuelven vacías, carente de todo significado y carente, también, y sobretodo, de sentimiento...
Algunas palabras lamentan llegar a este punto, otras es mejor dejarlas así, con ese sin sentido, quizá porque así ya no lastiman, quizá porque de esa manera, cuando vuelven a ser repetidas, y carentes de emoción, ya no duelen, ya no lastiman, ni siquiera rasguñan. Una y otra vez fueron repetidas hasta el cansancio, una y otra vez incomprendidas, inentendibles, inadmitidas hasta que de alguna manera se asimilan, se entienden, lastiman, duelen, hieren, agobian, sienten, cansan, matan; después, después ya no hay nada y pronto esas palabras obtienen "el significado nulo" y así como he tratado de explicar ya no importa, ya son vacías y no hay nada qué descifrar…dejan de matar.

lunes, 5 de octubre de 2009

"Vivió el amor sin enterarse. Sin enterarse fue dejando que pasara sobre ella..."

"Porque todos los hombres matan lo que aman
pero no todos mueren por ello"
OSCAR WILDE

Con ese epígrafe conmienza la novela que acabo de terminar, una novela que logró moverme varias telarañas, varios problemas que tengo sin resolver.
Todo empezó con un encuentro casual, es curioso como es que cuando más evitas encontrarte con alguien finalmente el tiempo y las demás fuerzas superiores se aferran para que las cosas sucedan. Esta vez me reí, lo tomé con filosofía y apresuré el encuentro.
Sí, varias regresiones, sí, quizá un poco de nostalgia ( o un mucho y no lo quiero aceptar), sí, varios recuerdos (sobre todo de la primera vez que me quedé ahí, en ese mismo lugar, con él sin atreverme a nada, sólo abrazándolo durante más de una hora). Esta vez salí bien librada, no escondo nada así soy...transparente, pero esta vez fue diferente, no hubo enojos, no hubo gritos, ni reclamos, ni lloriqueos así que el encuentro resultó de maravilla y nos despedimos de buena manera(vamos progresando).
Tenía planeado llegar y dormir un largo rato...pero a la seducción de la lectura no me puedo resistir así que me acomodé placidamente a disfrutar de mi lectura.
Dulce Chacón, logró despertar en mi el interés que desde hace tiempo no lograba ningún otro autor español. Resalta,la manera sencilla de decir las cosas; sin embargo, las cosas no son tan sencillas como aparentan, en el fondo el manejo que hace del personaje principal es evidentemente complejo, los dobles en que nos sumergen hace que la novela adquiera un carácter totalmente distinto a lo que, tradicionalmente, se plantea. Ese juego entre novela incompleta, que se completa ella sola a través de una misma voz, pero que, finalmente, es completada por el lector resulta fascinante, es él quien debe dar el golpe decisivo llenar aquellos "huecos" haciendo que el lector sea forzosamente un lector activo.
En fin, no estoy aquí para platicar mis gustos (muy recientes) por la teoría literaria, sino para contar qué me dejó la novela...
Cada página, sin duda, la sentí, cada palabra, cada frase, cada situación la asumí y la hice mía Algún amor que no mate, me transtornó y fue hasta que terminé de leerla que comprendí y entendí cuál es mi situación actual y el por qué de mis actos...dice Chacón: "no hay nada peor que ver en los demás los defectos propios" tsss, ¡cuánta razón tiene!
El caso es que terminé de leerla y varias cosas sentí, entendí mi comportamiento de hoy. Él ya está perdonado; yo, todavia no me perdono. Hace mucho que un libro no me hacía llorar, que no me invitaba a sentir con él, hoy pasó, más que llorar con el libro lloré conmigo. La interrogante es ¿cuándo llegará la redención? ¿cuándo dejaré de ser tan injusta conmigo y a diferencia de Prudencia podré volar con mis propias alas?
Sí, lo sé ya es tiempo y de verdad lo estoy tratando...




En fin, todo este choro para recomendarles la novela, para invitarlos a una lectura plácida, y por qué no para dar un pequeño grito de denuncia junto con la autora sobre la violencia que se vive en todas las cuturas. Más que ser una novela propagandista, es una novela que invita al viaje interior, a la reflexión y el cuestionamiento no sólo de las relaciones amorosas, sino de la vida misma.

domingo, 4 de octubre de 2009

Remembranzas no tan pasadas

Ese día estaba de malas, toda la semana planeando el viaje, haciendo llamadas, pidiendo descuentos ("ándele, no sea malito, tome en cuenta que somos estudiantes de la UNAM"), comprando provisiones, juntando dinero, haciendo planes, realizando el tour (bueno, bonito y barato), consiguiendo todos los aditamentos indispensables para poder hacer un buen viaje, realizando negocios y encargándome de las relaciones sociales ("y qué, después del congreso la fiesta en casa de algún zacatecano ¿no?"),para que al final, todo se cumpliera, pero en mi ausencia.
¿Qué pasó? ¿Cómo es que dejé ir a los zacatecanos tan guapos ellos (y a los de monterrey, puebla, sinaloa, veracruz...y a los chilangos)? Pues nada...un maldito bicharajo (hijo de su...) decidió tomar unas lindas vacaciones en mi garganta.
El resultado: inyecciones e inyecciones, una tras otra, inyeciones encima de los moretones y encima de esos moretones y encima de los moretones y encima de lo que antes, en algún momento, fueron mis nais(lease nalgas), un dolor del demonio, al borde de no poder pasar ni saliva, un insomnio desesperante, un aburrimiento total y, sobre todo, una mezcla entre coraje, tristeza y desilusión...al final, ese lema popular de que mientras más planeas las cosas menos te salen vino a tener la puritita razón.
Total, una semana de vacaciones y yo sin poder disfrutarla, nada de fiestas, nada de alcohol, nada de nada... todo el día en casa (lo que más odio y lo que más me deprime), dedicándome sólo estar echada como vaca, tampoco tenía ganas de nada, para ese entonces mis estado anímico era peor que el de una cucaracha recien aplastada.
Los días pasaron, el ánimo no mejoró. Las llamadas constantes de mis amigos me alegraban, pero, debo admitirlo, venían también cargadas de cierta acidez, de querer estar con ellos, de querer pasarmela tan bien como ellos lo estaban...
Ahora, pues nada, ya no hay síntomas, regreso a la escuela, pero sin saber que rara enfermedad me aqueja...es aquí donde cuento la segunda fase, y es que la historia es que mejoré, mejoré mucho, ya no había fiebre y por ende ya no había alucinaciones, ya no había dolor y juraba que podía pasarme una uva enterita sin dolor alguno, ya podía comer y comenzaba a dormir bien el único problema es que mi garganta sigue destrozada, como si no me hubieran inyectado nada de medicina, como si todo ese tiempo no hubiera seguido ningún tratamiento... (¡llamemos a House! jajaja, perdón, pero he perdido mi tiempo viendo al antihéroe de moda y hasta este momento estoy tomando con gracia la situación, hace unos días u horas lo hubiera contado llorando y quizá prediciendo mi muerte jiji).
Ante el misterio de la enfermedad el doctor decidió mandar muchos estudios ( yo y los doctores no somos los mejores amigos) y suspender todos los medicamentos por eso de la resistencia que pueden crear los bichos...Así que me tuve que ir a hacer los dichosos estudios (confieso que prefiero que me saquen sangre a las inyecciones...en las inyecciones sientes cómo pasa el líquido, en la sacadera de sangre sólo sientes el piquete y eso que llenaron varios tubitos.
Total, como unos estudios son más tardados que otros me entregarán todos completitos hasta el jueves, así que, después de recibirlos tendré que ir derechito al doc. de apellido bonito para que ahora sí, descifre mi extraña enfermedá...
Por lo pronto, ya estoy más tranquila la verdá es que los médicos me dan miedo y me da miedo que me digan que no saben qué tengo porque mi cabecita se encarga de inventarse tantas cosas ¡qué bueno!, yo creo que hasta imaginé enfermedades inexistentes, jaaa estoy bien loquita...bueno ya, no me discriminen por tener anginas feas al borde de causar vómito y mantenganme distraida porque mientras más pienso, más enfermedades me invento... ¿qué a poco se creyeron eso de la influenza porcina?


P.D. Ya, trataré de ser más seria, no me hagan caso y tomen las medidas preventivas necesarias sin llegar a la paranoia en la cual nos quieren (y están) sumergiendo.

viernes, 2 de octubre de 2009

Sin novedad

Ahora entiendo eso que dice la gente, uno se enferma hasta que el doctor le dice que está enferma...
No puedo dormir, quizá porque me dan miedo las jeringas y estoy pensando en que mañana introducirán muchas en mi cuerpo o quizá, también, porque hoy regresó a mi el miedo a la soledad.
Me hace daño estar encerrada tanto tiempo, se me van las ganas, se me va la vida...